No basta con saber que ya hay revistas que sólo son electrónicas, como EGM; tampoco basta con ir a cualquier puesto de revistas y darte cuenta de que la ilusión de comprar una revistita gorda, sabrosa, con más de 138 páginas y hartos anuncios –de ésas que te dan batería para dos semanas y hasta más– ya no existe ni si quiera basta con saber que ya cerraron el Borders de Santa Mónica... en fin. Hoy, al ingresar a la página del NY Times encontré una noticia que me dolió. El Washington Post cierra, dada la crisis de anunciantes, Book World, su suplemento de literatura. Eso sí, conservará dos páginitas en la edición regular y a dos de sus columnistas. Más que crisis, esto es el reflejo de que a nadie –bueno, a casi nadie– le interesan los libros, menos la crítica o teoría literaria. Con sus salvedades, ojala y lo mismo no suceda con Hoja por Hoja... Acá la nota completa directo del NY Times:
Books
Washington Post’s Book World Goes Out of Print as a Separate Section
By MOTOKO RICH
Published: January 29, 2009
The Washington Post has decided to shutter the print version of its Sunday stand-alone book review section and shift reviews to space inside two other sections of the paper.
http://www.nytimes.com/2009/01/29/books/29post.html?partner=permalink&exprod=permalink
29 enero, 2009
09 enero, 2009
qué alguien me los explique, please!!!!!!
¿Cómo quitarme la pena y ponerle ignorar a alguien que pide te pide ser tu 'amigo' de Facebook después de hacerte la existencia miserable y llenarte de apodos durante toda la adolescencia? ¿Qué tan 'polite' podemos llegar a ser? Esas herramientas deben ser sólo para amigos, grandes amigos o para gente a la que en realidad adoras (o adoraste) y ha pasado muchísimo tiempo desde que no los ves, no para los chismosos.
¿Tips alguien? Ah, ¿es chisme o morbo? ¿Cómo le pides a alguien a quien sólo fregabas que sea tu 'cuate' 10 años después?
¿Tips alguien? Ah, ¿es chisme o morbo? ¿Cómo le pides a alguien a quien sólo fregabas que sea tu 'cuate' 10 años después?
06 enero, 2009
la crisis en broadway
El fin de semana cerraron varias puestas en escena en Broadway a causa de la crisis económica, pues cada vez menos personas destinan su dinero a la diversión. Entre los que cerraros está Young Frankenstein (una divertidísima joyita de Mel Brooks) y el clásico Haispray, entre otros. Sí, los boletos son carísimos, pero aquí el sentir de uno de los productores; palabras sabías sobre la crisis pronunciadas en una de las 'fiestas' de despedida y publicadas en el New York Times.
“For me, it feels like putting a pet to sleep, but not because it’s sick — because you can’t afford dog food,” Marc Shaiman, who was the composer of the music and the co-author of the lyrics for “Hairspray,” said during its closing-night party at the club Arena. “So I can’t make peace with it — if I had seen it sick and dying, I could make more peace with it.”
“For me, it feels like putting a pet to sleep, but not because it’s sick — because you can’t afford dog food,” Marc Shaiman, who was the composer of the music and the co-author of the lyrics for “Hairspray,” said during its closing-night party at the club Arena. “So I can’t make peace with it — if I had seen it sick and dying, I could make more peace with it.”
05 enero, 2009
El letargo que se respira hoy es asfixiante. Preocupaciones por una autoinflicta cuesta de enero (y me pregunto: ¿cómo puedes tener una crisis económica en tus finanzas si acaban de darte el aguinaldo?), tachar los días para la próxima quincena, problemas de tráfico, propósitos que no se pueden cumplir porque hoy es día de rosca y chocolate, cansancio, mucho cansancio, y la promesa de que todos esos sueños soñados con las campanadas comienzan desvanecerse. Y sin embargo hay sol, mucho sol, y algunos ojos vivarachos que quieren avanzar, pero el letargo que se respira hoy es asfixiante y no los dejará avanzar.
04 enero, 2009
10 reglas
Tras más de 13 horas viendo la segunda temporada de Mad Men, la relación entre Don y Sally, su hijita de ocho años, me hizo recordar muchas cosas, tanto de mi vida como de la de mis amigas que ahora ya tienen hijos. Más allá de la gran trama de la serie (y guión y vestuario y actuaciones. Visita www.amctv.com/originals/madmen para darte una buena idea) que no hay que perderse, aquí un listado de las cosas que las niñas solemos hacer por nuestro papá antes de crecer y que, sin duda, se quedan grabadas por siempre en nuestra mente como algunos de los recuerdos más hermosos de la niñez.
1. Preparar y servir el café soluble como le gusta a papá.
2. Saber mezclar su bebida favorita y ofrecerle al abuelo, si es que anda por allí.
3. Cocinarle un pastel no comestible y sentarse a observar como saborea cada bocado, hasta que se lo acaba.
4. Correr al escuchar que la puerta se abre y abrazarlo fuerte, fuerte, sin dejarlo mover, hasta que te cargue.
5. Hacer puchero para que compre el vestido que, para ti, en ese instante, es como de princesa.
6. Pedir un perrito.
7. Escribir cartas a Santa Claus que incluyan un regalito para papá.
8. Permitir que siga creyendo que eres una niñita, qué necesidad de restregarle que ya creciste, solito se da cuenta.
9. Llorar cuando tienes miedo y dormirte acurrucada a su lado.
10. Sacarle sus zapatos o corbata cuando se le hace tarde para trabajar y tú sigues allí.
1. Preparar y servir el café soluble como le gusta a papá.
2. Saber mezclar su bebida favorita y ofrecerle al abuelo, si es que anda por allí.
3. Cocinarle un pastel no comestible y sentarse a observar como saborea cada bocado, hasta que se lo acaba.
4. Correr al escuchar que la puerta se abre y abrazarlo fuerte, fuerte, sin dejarlo mover, hasta que te cargue.
5. Hacer puchero para que compre el vestido que, para ti, en ese instante, es como de princesa.
6. Pedir un perrito.
7. Escribir cartas a Santa Claus que incluyan un regalito para papá.
8. Permitir que siga creyendo que eres una niñita, qué necesidad de restregarle que ya creciste, solito se da cuenta.
9. Llorar cuando tienes miedo y dormirte acurrucada a su lado.
10. Sacarle sus zapatos o corbata cuando se le hace tarde para trabajar y tú sigues allí.
02 enero, 2009
Y todo vuelve a empezar. Un ciclo nuevo marcado por el mismo número de canas, arrugas, ganas. Lo mismo, seguiremos barriendo nuestras células muertas todos los días, claro, sin querer darnos cuenta, creciendo, envejeciendo. Un poco sabios, quizás, pero más tontos también. Inicios y fines inventados. Si el año fuera un bebé humano, hoy no podría ni abrir los ojos, bebería sólo leche, dormiría y cagaría; en verano con trabajos se erguiría y comenzaría a probar papillas; en otoño gatearía y balbucearía; y en invierno medio caminaría, tendría tres o cuatro dientes y a duras penas se daría a entender... Por qué marcar ciclos, ¿no sería mejor sólo dejarlo transcurrir?
29 diciembre, 2008
Muchas veces me preguntó por qué las últimas dos semanas de todo año, la gente pretende ser más amable y busca, a casi toda costa, demostrar un cariño que, básicamente, es hipócrita. Ni creo que cada comienzo de año sea una oportunidad más para hacer las cosas mejor, pues creo firmemente en que cada segundo, cada minutos, cada instante, por breve que sea, es una oportunidad para ser mejor (o peor, ahí sí cada quien decide). Así que, asqueada por las llamadas telefónicas de fantasmas que se asoman a lo sumo cada 26 de diciembre, jurando y perjurando que los teléfonos estuvieron suspendidos todos los demás días del año (yeah, right...) o que las redes del celular se 'caían' cada vez que marcaban ellos, específicamente ellos, y nada más que ellos.
En fin, hace un par de años, no encontré boleto de tren para viajar de Castellón a Barcelona a primera hora del 1 de enero. No pude festejar con mi familia española, pues tuve que abandonar Castellón a las 7 de la noche del 31 de enero para poder tomar mi vuelo de regreso. Al llegar a Barcelona, había más de 50 personas, con todo y maletas, esperando un taxi. Obviamente, sólo había disponible algo así como dos coches. Al llegar la media noche, ojo, restaban como 40 personas aún, el ambiente de prisa y preocupación cambió. Intercambié abrazos fugaces con extraños y sonrisas sinceras con quienes estaban allí. Es más, alguien hasta me compartió dulces, pues estaba pálida, helándome y muriendo de hambre. La verdad, ése ha sido mi año nuevo más honesto, el más sincero: llena de extraños en un estación de trenes. Media hora después cogí un taxi al hotel, aventé las maletas, bajé al bar, me tomé una copa de vino y me dormí.
En fin, hace un par de años, no encontré boleto de tren para viajar de Castellón a Barcelona a primera hora del 1 de enero. No pude festejar con mi familia española, pues tuve que abandonar Castellón a las 7 de la noche del 31 de enero para poder tomar mi vuelo de regreso. Al llegar a Barcelona, había más de 50 personas, con todo y maletas, esperando un taxi. Obviamente, sólo había disponible algo así como dos coches. Al llegar la media noche, ojo, restaban como 40 personas aún, el ambiente de prisa y preocupación cambió. Intercambié abrazos fugaces con extraños y sonrisas sinceras con quienes estaban allí. Es más, alguien hasta me compartió dulces, pues estaba pálida, helándome y muriendo de hambre. La verdad, ése ha sido mi año nuevo más honesto, el más sincero: llena de extraños en un estación de trenes. Media hora después cogí un taxi al hotel, aventé las maletas, bajé al bar, me tomé una copa de vino y me dormí.
23 diciembre, 2008
verde que te quiero verde
Nunca recuerdo mis sueños, pero ayer, tras muchos tragos combinados con cantidades decadentes de Miguelito de Mango y Chamoy, soñé mi sueño ideal: yo era parte de una versión alterna de Wicked. Sí, Elphaba estaba allí, al igual que Glinda, más los munchkins eran verdes y yo era parte de ellos. Vi como me volvían así, verde, platicaba con Elphaba en el vestidor y todo. No quería despertarme, es más, aún siento que si cierro los ojos seré parte del musical, pero de mi versión. ¡¡¡Déjenme dormir más!!!
No es que desdeñe la versión de Broadway, al contrario, la vi hace poco y me maravilló por las buenas actuaciones, por los efectos y la música, pero, especialmente, por la increíble adaptación que conjuga lo esencial de Wicked (Gregory Maguire) con los personajes de The Wonderful Wizard of OZ (L. Frank Baum). En Wicked no hay espantapajaro ni hombre de lata ni final feliz, en Oz tampoco las cosas son tan sencillas, pero en este musical es reconfortante saber que el amor aún puede triunfar sobre absolutamente todo, inclusive la magia –blanca y negra, bueno, verde–. Así que sin más, cruzo mis dedos para que la traigan a México, de preferencia algún conocido que sepa de mi gran afición por estas obras, para que me deje traducirla y me deje ser Elphaba, desde luego, en mi sueño nunca importó que mi voz nada más no sirva para cantar, es más ni para tararear.
Ahora que ya salió la última parte dela trilogía Wicked, A Lion Among Men (la segunda es Son of A Witch), cabe la posibilidad de verla convertida en película (Universal tiene ya los derechos), lo cual me da pavor, pues allí sí no vale la pena traer de vuelta a Oz, y no lo vale puesto que, esta no es un trilogía para niños pequeñitos. Ojalá no corra el mismo destino que His Dark Material (Phillip Pulman).
No es que desdeñe la versión de Broadway, al contrario, la vi hace poco y me maravilló por las buenas actuaciones, por los efectos y la música, pero, especialmente, por la increíble adaptación que conjuga lo esencial de Wicked (Gregory Maguire) con los personajes de The Wonderful Wizard of OZ (L. Frank Baum). En Wicked no hay espantapajaro ni hombre de lata ni final feliz, en Oz tampoco las cosas son tan sencillas, pero en este musical es reconfortante saber que el amor aún puede triunfar sobre absolutamente todo, inclusive la magia –blanca y negra, bueno, verde–. Así que sin más, cruzo mis dedos para que la traigan a México, de preferencia algún conocido que sepa de mi gran afición por estas obras, para que me deje traducirla y me deje ser Elphaba, desde luego, en mi sueño nunca importó que mi voz nada más no sirva para cantar, es más ni para tararear.
Ahora que ya salió la última parte dela trilogía Wicked, A Lion Among Men (la segunda es Son of A Witch), cabe la posibilidad de verla convertida en película (Universal tiene ya los derechos), lo cual me da pavor, pues allí sí no vale la pena traer de vuelta a Oz, y no lo vale puesto que, esta no es un trilogía para niños pequeñitos. Ojalá no corra el mismo destino que His Dark Material (Phillip Pulman).
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